2 Comentarios
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Avatar de JORGE ENRIQUE MORENO

Hola Luis, soy lector tuyo. Este post me dejó inquieto porque estás vinculando el tema de la lealtad con los números de la empresa y aquí es donde cobra valor tu discurso. Pero por sobre todo me interesa mucho este tema de la lealtad en las marcas de lujo, que no funciona igual en marcas masivas. Te agradezco me refieras algún post tuyo sobre este tema y no descartó poder explorar una conversación contigo para un ejercicio con un retail En Colombia

Avatar de Luis Rabiella

Hola Jorge, gracias por tu comentario.

Creo que el punto central es este: las marcas de lujo han entendido la lealtad de manera mucho más integral que el mercado masivo.

El lujo no diseña programas para incentivar la siguiente compra.

Diseña sistemas para profundizar la relación.

Mientras muchas marcas masivas reducen la lealtad a puntos —que en el fondo son descuentos diferidos y presión sobre el margen—, el lujo construye acumulación simbólica: acceso, estatus, ritual, historia compartida.

Y esa diferencia es estructural.

Cuando la lealtad se basa en incentivos financieros, el cliente aprende a optimizar.

Compara. Espera promociones. Migra cuando conviene.

Se vuelve transaccional, se vuele mercenario.

Cuando la lealtad se basa en identidad, el cliente invierte emocionalmente.

Y lo que se invierte emocionalmente no se abandona con facilidad.

Hermès no compite en promociones.

Ferrari no necesita cashback.

Rolex no premia con descuentos.

Compiten en significado.

Ahí está la lección para el retail y para cualquier categoría:

la lealtad no es una mecánica promocional.

Es una arquitectura de valor acumulativo que hace que cambiar duela.

Si te parece, con gusto podemos explorar ese ejercicio contigo. Escríbeme y vemos si hay fit para una conversación más profunda.

Un abrazo.