En ediciones anteriores hemos destacado la importancia que ha tenido la narrativa en la historia: cómo los imperios, las religiones y las grandes compañías la han usado para legitimar el poder y construir liderazgo.
Pues bien, OpenAI, en plena era de la inteligencia artificial, no escapa a esa misma lógica.
Cuando pensamos en la compañía detrás de ChatGPT solemos quedar deslumbrados por el avance tecnológico: la capacidad de una máquina para pensar, crear o predecir. Pero detrás del código existe una historia profundamente humana, una que no trata sobre algoritmos, sino sobre liderazgo, propósito y lealtad.



