Edición 17 – IA: la revolución no es tecnológica, es relacional
Por qué el verdadero poder de la inteligencia artificial no está en el algoritmo… sino en cómo redefinirá nuestra forma de construir vínculos, marcas y sentido.
En 1765, James Watt perfeccionó el motor de vapor.
No solo transformó la industria.
Transformó al hombre.
Porque le dio algo que ningún músculo podía igualar: fuerza constante, escalable y sin fatiga.
Esa fue la primera gran revolución tecnológica.
Pero su impacto no estaba en el motor, sino en lo que ese motor le permitió al ser humano hacer con su tiempo, su cuerpo y su ambición.
Hoy, con la inteligencia artificial, estamos en un momento similar.
Solo que esta vez no estamos multiplicando fuerza.
Estamos multiplicando mente, lenguaje y compañía.
Y eso no cambia solo la productividad.
Cambia las relaciones.
Cambia cómo confiamos.
Cambia cómo construimos vínculo.



