Edición 12 – Las marcas no necesitan clientes. Necesitan fans.
¿A quién no le gustaría tener clientes tan leales como los de Apple, los equipos deportivos o los artistas musicales?
Se dice que algunos ya no tienen audiencias… tienen fanáticos.
Personas que hacen fila durante horas, que los defienden en redes, que se tatúan su logo, que lloran cuando los ven, que no aceptan imitaciones. No son compradores. Son creyentes.
Y eso no se logra con anuncios. Ni con descuentos. Ni con estrategias de remarketing.
Se logra con un vínculo emocional profundo. Y ese vínculo no es casual. Se puede diseñar.




